Llegó la hora de las frutas y hortalizas "imperfectas"
Los pepinos curvados y las zanahorias irregulares vuelven a tener un hueco en las estanterías de los supermercados desde el 1 de julio, cuando se derogaron las normas sobre estándares de calidad para 26 variedades de frutas y verduras.
Unas normas cuyo objetivo original era garantizar que la calidad de estos alimentos no se deteriora durante el transporte y almacenaje, pero que derivaron en la prohibición de la venta de frutas y verduras "imperfectas" desde el punto de vista estético.
Pueden ser más feas, pero están igual de buenas y son tan completas nutricionalmente como sus compañeras más bonitas. Sin embargo, las conocidas como "reglamento de los pepinos" o "reglamento de las zanahorias", que establecieron estándares de calidad de las frutas y verduras clasificándolas en diferentes categorías (extra, primera clase, segunda clase...) derivaron en la "marginación" de las piezas con formas extrañas. Desde el 1 de julio de 2009, vuelve a haber sitio para ellas en los mercados.
Reducir el papeleo
Así, desde esa fecha se levantan las restricciones sobre la forma y tamaño de 26 frutas y verduras como melocotones, espárragos, berenjenas, aguacate, judías, coles de Bruselas, coliflores, cerezas, calabacines, champiñones, ajo, repollo, melones, cebollas, espinacas, sandías.... a partir de ahora, todos ellos llegarán a nuestra mesa independientemente de lo caprichosa que sea la forma que le ha conferido la madre naturaleza.
Estas nuevas medidas reducirán el papeleo y los trámites y aumentarán la oferta de estas categorías de alimentos para los consumidores, evitando además que productos perfectamente aptos para su consumo sean desechados sólo por no tener un aspecto "estándar".






