17/06/2009

Pöttering pide la liberación "inmediata y sin condiciones" de la líder opositora birmana Aung San Suu Kyi

Tras casi dos décadas de arresto domiciliario, Aung San Suu Kyi, líder opositora birmana, Nobel de la Paz y premio Sájarov de la Eurocámara por la defensa de la libertad de pensamiento, será juzgada de nuevo, esta vez acusada de haber violado las normas del arresto. El Presidente del Parlamento Europeo, Han-Gert Pöttering, ha solicitado al gobierno militar de Myanmar "liberarla de forma inmediata y sin condiciones".

En 1990, el Parlamento Europeo reconoció la lucha de Aung San Suu Kyi en defensa de los derechos humanos concediéndole el premio Sájarov a la libertad de conciencia Un año después, su perseverancia y fortaleza la hicieron ganadora del Nobel de la Paz. Desafortunadamente, ninguno de estos reconocimientos ha servido para que se levantara el arresto domiciliario al que está sujeta, con breves períodos de libertad, desde hace casi dos décadas.

El año pasado, el Parlamento Europeo aprobó una resolución pidiendo su liberación; este miércoles, el Presidente de la Eurocámara, Hans-Gert Pöttering, reclamó "un juicio justo y transparente, de acuerdo con los estándares internacionales, lo que incluye libertad de acceso a los medios de comunicación y la posibilidad de que testifiquen los testigos".

Todos los Estados miembros de la Unión Europea han pedido en reiteradas ocasiones su liberación. Es bastante probable que su caso sea debatido por los líderes europeos el jueves y el viernes, durante la reunión del Consejo que tendrá lugar en Bruselas.

Veinte años de arresto

Ante el nuevo proceso judicial, sus seguidores han organizado una campaña especial en la que recuerdan que Aung San Suu Kyi cumplirá 64 años el viernes y piden que se suspenda el juicio y se levante el arresto domiciliario.

En 1990, el partido liderado por Aung San Suu Kyi se alzó con el triunfo en las elecciones generales birmanas, pero la junta militar se negó a aceptar los resultados y la arrestó. Desde entonces permanece bajo arresto domiciliario con breves períodos de libertad.

Ha sido juzgada en varias ocasiones. Esta vez, porque una ciudadana estadounidense nadó hasta su casa, situada junto a un lago, lo que ha sido interpretado por las autoridades militares como una violación de los términos del arresto.

Aislada

Además de permanecer recluida en su domicilio, se le cortó toda vía de comunicación con el exterior y se la separó de sus hijos y su marido, que murió en Gran Bretaña mientras ella permanecía recluida. La junta militar birmana la ha instado en varias ocasiones a que se reúna con su familia en el extranjero, una posibilidad que ella siempre ha rechazado, consciente de que no podría volver nunca más a Birmania para trabajar por la libertad del país.

Pöttering recordó el "total apoyo y solidaridad" del Parlamento Europeo a Aung San Suu Kyi, afirmando que "esta valerosa mujer representa la mejor esperanza de libertad y un futuro próspero para su pueblo".

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