20/09/2010
Entrevista amb Alejo Vidal-Quadras

Vidal-Quadras, ponente sobre suministro de gas: "más que de apagar el fuego, se trata de evitar el incendio"

 
  • Su informe será sometido a votación el martes por la mañana
  • "Este reglamento marca un paso histórico en la integración europea"
 

El corte del suministro de gas a Ucrania desde Rusia en el invierno 2008-2009, que afectó a 17 países europeos, puso de manifiesto que la UE necesita mecanismos para garantizar el suministro. La solidaridad entre Estados miembros es clave para conseguirlo, pero no es lo único: las compañías deberán asegurar el suministro a hogares y servicios especiales como colegios u hospitales, explica en esta entrevista el responsable del tema en la Eurocámara, el popular español Alejo Vidal-Quadras.

En caso de crisis de suministro de gas, su informe propone que se tomen medidas para garantizar abastecimiento a hogares y servicios esenciales. ¿Cómo se prevé hacerlo?

El reglamento establece que los Estados miembros deben asegurar que las compañías de gas aseguren el suministro a los clientes protegidos (hogares y servicios esenciales) durante al menos 30 días en caso de crisis. Es cierto que algunos países, debido a su situación particular como puede ser el depender de un sólo suministrador, tendrían más dificultades para garantizar el abastecimiento. Por esa razón, el reglamento permite que el estándar de suministro se pueda asegurar con reservas de gas en otro Estado miembros. La solidaridad es clave en este aspecto del reglamento.

Con respecto a la jerarquía de prioridades, está claro que la primera obligación de cualquier autoridad pública es garantizar el suministro a sus ciudadanos. Los Estados miembros deberán identificar las prioridades en sus planes preventivos y en los planes de emergencia en función de la situación nacional.

Si el suministro resultara gravemente alterado, se prevén "mecanismos de emergencia", implicando a los Estados miembros para mejorar la respuesta. ¿Podría explicar esta idea?

Uno de los puntos fuertes del reglamento es la obligación para todos los Estados miembros de elaborar planes de prevención y de emergencia que deben ser consultados con otros Estados miembros y enviados a la Comisión Europea para su visto bueno (en los preventivos) y para consulta (en los de emergencia). El Parlamento Europeo insistió mucho en este punto ya que el papel de la Comisión es un gran valor añadido con respecto a la situación actual. La Comisión, al recibir todos los planes nacionales, podrá evaluarlos con una visión global e identificar posibles inconsistencias entre ellos. De este modo podrá detectar medidas que sean contrarias al mercado interior o que pongan en peligro la solidaridad y pedir al Estado miembro que modifique dichas disposiciones.



Más que de apagar el fuego, aquí se trata de evitar que el incendio ocurra. Lo que no significa que se puedan evitar todos los incendios. Por eso los mecanismos de emergencia son esenciales en caso de que ocurra una crisis.

Cuando su informe hace referencia a la solidaridad entre Estados miembros, ¿se puede decir que es un primer paso hacia una comunidad europea de la energía?

Se puede decir que este reglamento marca un paso histórico en la integración europea, ya que por primera vez los Estado miembro aceptan que la seguridad de abastecimiento energético es algo que sólo se puede alcanzar trabajando juntos. Los que hemos seguido de cerca la evolución de la política energética en la UE hemos podido ver de primera mano cómo hemos pasado de tener una visión puramente de interés nacional a una visión europea. Lo triste es que haya hecho falta que sufriéramos una crisis terrible hace dos años para cambiar el enfoque, pero al menos lo hemos conseguido. La comunidad de la energía ya existía. Los tres ejes fundamentales de la política energética común -competitividad, sostenibilidad y seguridad de suministro- se establecieron hace años. Pero si bien los dos primeros pilares se han ido desarrollando, el tercero siempre se había quedado atrás hasta la aprobación de este reglamento.

En la actualidad se habla de "pobreza energética" para referirse a gente que no puede permitirse encender la calefacción, por ejemplo. ¿Qué se podría hacer para que estas personas también disfrutaran de seguridad energética?

La pobreza energética es un problema que sufren cada vez más ciudadanos europeos. No existe una definición jurídica a nivel comunitario, pero con el tercer paquete de liberalización del mercado de la energía el Parlamento Europeo logró que se reconociera formalmente el problema y cada Estado miembro tiene que definirlo en su legislación nacional. Yo soy de la opinión de que es un problema que debe tratarse mediante el desarrollo de políticas sociales y que los Gobiernos nacionales, así como la UE, deben tratar sin demora, con la misma importancia que ya se le da al problema de  la vivienda o de la marginación.

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