18/12/2008

El Parlamento Europeo restringe la presencia de productos químicos y metales en los juguetes

El Parlamento Europeo aprobó hoy una directiva que restringe el uso de productos químicos, perfumes y metales pesados en la fabricación de juguetes. Esta normativa, que los Estados deberán aplicar en dos años, refuerza las normas existentes sobre el empaquetado y las advertencias de los juguetes.

El pleno de la Eurocámara dio su visto bueno esta mañana, con 481 votos a favor, 73 en contra y 40 abstenciones, a la revisión de la directiva vigente sobre seguridad de los juguetes. El objetivo de esta revisión es adaptar la normativa actual a la aparición de productos fabricados con nuevos materiales y tecnologías, y evitar así casos como el de Mattel en 2007, en el que se tuvieron que retirar del mercado juguetes peligrosos para la salud de los niños.

La Eurocámara y el Consejo han alcanzado un acuerdo en primera lectura para que estos productos "sean seguros lo antes posible".

Los eurodiputados subrayan que la directiva existente no sirve para luchar contra los juguetes importados, de los que un 80 % están fabricados en China.

El texto aprobado hoy introduce normas más restrictivas en lo relativo al uso de químicos y perfumes, las normas de advertencia y el uso de metales pesados en la fabricación de juguetes.

Los Estados miembros tendrán dos años para aplicar las nuevas normas. Hasta entonces, la seguridad de los juguetes se regirá por la actual normativa. En lo referente a las restricciones químicas, este periodo será de cuatro años.

¿Qué es un juguete?

Un juguete es un producto que utilizan los niños menores de 14 años para jugar. La normativa incluye una lista de productos que no están considerados juguetes, es el caso de los elementos decorativos, piezas de coleccionista claramente dirigidas a personas mayores de 14 años -incluida la reproducción de bomberos o maquetas- puzzles de más de 500 piezas, fuegos artificiales y videoconsolas.

Más seguridad y protección

Los fabricantes tendrán que asegurarse de que los juguetes no son dañinos o tóxicos para la salud de los niños, mientras que los Estados miembros deberán aplicar el "principio de precaución" cuando apliquen la legislación, especialmente si la evidencia no puede determinar si el juguete tiene algún riesgo (artículo 36a).

Según la directiva, todo juguete disponible en el mercado de la UE debe atenerse a unas medidas de seguridad estándar. Además, los fabricantes y los importadores de estos productos estarán obligados a guardar la documentación técnica y la declaración de conformidad de la Comisión por un periodo de 10 años después de la llegada del juguete al mercado.

Niveles más restrictivos de perfumes y metales pesados

La nueva directiva amplía considerablemente la lista de perfumes prohibidos en la fabricación de juguetes, que pasará a ser de 55. Este apartado afectará a productos como las muñecas, aunque están eximidos los juguetes educativos diseñados para estimular los sentidos.

El Parlamento Europeo también ha prohibido la presencia de sustancias cancerígenas y tóxicas para el aparto reproductor y ha restringido en un 50% el uso de los siguientes metales pesados: arsénico, cadmio, cromo (VI), plomo, mercurio y estaño orgánico.

¡Peligro!

El acuerdo precisa las normas existentes sobre el empaquetado y las advertencias en los juguetes, de modo que para que sean más visibles deben estar precedidas de la palabra "¡PELIGRO!" en una lengua que el consumidor pueda comprender. Los fabricantes también tendrán que cumplir unos niveles de seguridad más elevados para los juguetes destinados a niños menores de tres años.

El huevo Kinder y el roscón de Reyes

La nueva normativa también endurecerá las cláusulas para reducir el riesgo de asfixia y estrangulación por piezas desmontables o juguetes dentro de la comida. Los juguetes dentro de huevos de chocolate y las piezas de sorpresa del roscón de Reyes podrán seguir utilizándose.

No más juguetes ruidosos

También se introducirán nuevas normas más restrictivas para la emisión de ruidos de los juguetes. El objetivo es proteger a los niños del riesgo de alteración auditiva causada por los juguetes.