Malika Zedjaoui

Secretaria del Consejo de las Mujeres de Barcelona

De padre argelino y madre burgalesa, Zedjaoui nació en un suburbio de París con una gran población inmigrada. Cursó estudios de filología en la Universidad de la Sorbona. De su promoción, ella era la única hija de inmigrantes. Habla cinco lenguas -catalán, castellano, inglés, francés y alemán- y se confiesa una apasionada de los viajes. Por eso, de joven abandonó su ciudad natal y, después de pasar por Berlín y Madrid, el destino la llevó hacia Barcelona, donde encontró trabajo como traductora en un bufete de abogados. Ha sido concejala en Ripollet y actualmente es secretaria del Consejo de las Mujeres del Ayuntamiento de Barcelona.

¿Se sintió usted bien acogida cuando llegó a Cataluña?

Cuando llegué, en 1988, éramos pocos los extranjeros y no hubo ningún problema. Más bien la gente tenía curiosidad. ¡Siempre que iba a algún acto me pedían que hiciera alcuzcuz y yo les decía que no era cocinera! Pero ya se notaba que España era un país acogedor. Desconocía que se hablaba catalán cuando llegué a Cataluña. Al principio no entendía nada, pero lo acepté con naturalidad. Por eso me disgustan algunas cosas que se dicen sobre Cataluña. Yo estuve muchos años viviendo aquí sin hablar catalán y nunca tuve ninguna situación incómoda por este tema.

En los últimos años, Cataluña ha recibido una gran oleada de inmigrantes, tal como pasó en su país de origen, Francia, algunas generaciones antes. ¿Cómo valora el proceso de integración en Cataluña?

Creo que en Cataluña el proceso de integración se está haciendo muy bien, pero esto no quiere decir que no haya problemas. Desde un principio se ha visto que la diversidad o la integras o es un fracaso para todo el mundo. Además, en Cataluña hay una red asociativa muy importante que no existía en otros países cuando empezaron a recibir inmigrantes. Aquí se ha mirado hacia Europa, se ha hecho una reflexión y se ha aprendido de los errores de los otros, haciendo un modelo propio.

¿Cree que una estrategia común europea en materia de inmigración mejoraría la situación de los recién llegados?

Es necesario que haya una estrategia y una gestión común de los flujos migratorios, pero quizás es todavía pronto para poder unificar criterios y políticas. Como cada Estado Miembro tiene una situación particular muy diferente de la de los otros, tanto a nivel histórico como político, social o económico, ponerla en práctica resulta difícil.

El año 2003 fue escogida concejala del ayuntamiento de Ripollet. Entonces, algunos medios destacaron que era la primera concejala de origen magrebí en Cataluña. ¿Cree que sus orígenes tuvieron alguna influencia en las elecciones?

Cuando me presenté sólo resaltaban este hecho de ser la primera concejala de origen magrebí. Yo nunca me he presentado como una víctima, pero vengo de un colectivo estigmatizado y eso también te mueve a aportar tu granito de arena para cambiar la situación.

Pero usted, como tiene nacionalidad francesa, no puede votar en las elecciones estatales y autonómicas,  únicamente en las europeas y municipales...

Es una anomalía del sistema democrático. Ya dicen que es el menos malo de todos los sistemas. Que las personas que llevamos muchos años aquí, que estamos aquí porque hemos querido ser de aquí, no porque hayamos nacido, no podamos votar en algunas elecciones y en otras sí es toda una paradoja. Porque yo no sólo pago impuestos a nivel municipal y quiero poder decidir quién los gestiona en las diferentes administraciones.

El próximo junio hay elecciones al Parlamento Europeo. ¿Por qué cree que es importante que haya una alta participación?

Las dos administraciones más importantes son la municipal, porque es la más próxima al ciudadano, y la europea, porque toda la legislación estatal se alimenta de directivas europeas. Pero esto a veces la ciudadanía aún no lo percibe. Hay que incrementar el esfuerzo de todas las administraciones para hacer pedagogía, sobre todo en los hijos de inmigrantes, que es un colectivo en el cual la participación es prácticamente nula, porque Europa les queda muy lejos. Si no ven utilidad en las municipales, todavía menos en las europeas. Además, se percibe un sentimiento de frustración y de eso la clase política tiene que tomar nota.

Actualmente coordina el Consejo de las Mujeres de Barcelona. ¿Cuáles son las principales tareas de este organismo?

Es un instrumento de participación, integrado por 180 mujeres de diversos ámbitos, donde están representados los 10 consejos de las mujeres de distrito, colegios de profesionales, de asociaciones de vecinos y sindicatos. La finalidad es debatir las necesidades de la ciudad en perspectiva de mujer, con el fin de elaborar políticas municipales para el colectivo. Además, en octubre del 2009 se celebrará el segundo Congreso de Mujeres, en el centro de convenciones del Fòrum de Barcelona, que reunirá a unas 3.000 mujeres. Será el momento para hacer un balance de las conclusiones del primer congreso, celebrado hace 10 años, y hacer propuestas de futuro.

En España se han establecido diferentes mecanismos para hacer frente a los principales problemas que sufre la mujer. ¿Qué es lo que considera que habría que hacer a nivel europeo?

Las leyes de igualdad que tenemos en España son prácticamente inexistentes en otros países europeos, pero es verdad que en este terreno se está intentando unificar criterios. De todas maneras, las campañas europeas que se hacen en perspectiva de género son sólo sobre la violencia contra la mujer, que está bien que se hagan, pero faltan también políticas para promoción de mujeres, participación, conciliación e igualdad de oportunidades. Sobre el papel son cuestiones obvias, pero en la práctica es difícil que se apliquen. Es la gran asignatura pendiente.