Thierry Henry

Delantero del F.C.Barcelona

Los casos Bosman o Charleroi son ejemplos populares de la influencia de la Unión Europea en el fútbol. Hay una serie de decisiones relacionadas con el mundo del fútbol que no se pueden tomar sobre el césped y que para un correcto funcionamiento requieren legislación al respecto: derechos televisivos, transferencia de jugadores, medidas para combatir la violencia en los campos, etc. Hablamos de todo esto con uno de los símbolos del fútbol europeo: 'Tití' Henry (Les Ulis, 1977), dos veces "bota de Oro" (2003/04 y 2004/05), máximo goleador de la Premier League (2001/02, 2003/04, 2004/05 y 2005/06), campeón del mundo y campeón de Europa con la selección francesa en 1998 y en el 2000 respectivamente. Durante su carrera ha jugado en las grandes ligas europeas, pasando por el Mónaco, la Juventus, el Arsenal y desde 2007 en las filas del F.C. Barcelona.

Fotografia: www.fcbarcelona.cat
Fotografia: www.fcbarcelona.cat
Dado el elevado número de seguidores que tiene el deporte rey en Europa, el fútbol también se convierte en una escuela de valores. Este año, la UNESCO, el F.C. Barcelona y el Parlamento Europeo han lanzado la campaña "Jóvenes voces contra el racismo", en la que se invita a los jóvenes a combatir la violencia y el racismo al deporte. En el 2005 lideró la campaña "Stand Up, Speak Up" y fue nombrado por la FIFA embajador oficial contra el racismo. ¿Aparte de las campañas de concienciación, qué recomendaciones tiene para erradicar el racismo al deporte?

Creo que debe haber tolerancia cero y ser duro con las sanciones. Si alguien dice algún insulto racista en un estadio tiene que ser sancionado. Se tiene que acabar de una vez por todas con los casos de racismo y que esa gente no pueda volver a entrar en un campo de fútbol. Ésta es la iniciativa que se ha adoptado en los últimos años en la Premier League. Estas sanciones sirven de ejemplo para el resto de la gente, que se lo pensará dos veces antes de hacerlo.

El Parlamento Europeo ha denunciado recientemente en un informe el tráfico de jóvenes jugadores de fútbol entre África y Europa. Las normas de la FIFA sobre transferencias de jugadores prohíben que éstas se hagan con menores de edad si sus padres no viajan con ellos, pero a menudo los agentes falsifican los papeles oficiales y se acaba produciendo un tráfico de seres humanos. ¿Cómo se puede controlar esta situación?

Es evidente que se tiene que perseguir y penalizar todo lo que represente tráfico de personas, tanto sean futbolistas como no, y todavía más si se trata de menores de edad. La manera de controlarlo, sin embargo, depende de los organismos en los que los ciudadanos confiamos.

El Congreso de la FIFA aprobó en mayo en Australia la propuesta de su presidente, Joseph Blatter, para aplicar la regla 6+5 que obligará a los clubes a alinear a seis jugadores seleccionables para el país de adscripción del equipo, con el fin de proteger la identidad de las selecciones nacionales. Esta norma es contraria a la normativa comunitaria sobre la libre circulación de trabajadores. ¿Considera que puede restringirse la libre circulación de trabajadores dentro del fútbol de elite para potenciar las selecciones nacionales?

No lo creo. De hecho hay casos en selecciones como Italia, Francia o España. En sus ligas respectivas hay muchos jugadores extranjeros y estos países tienen selecciones muy potentes y de primer nivel mundial. Tenemos que entender que ahora mismo, en el año 2008, el fútbol internacional está organizado así y es como lo tenemos que aceptar.

Hay quien considera que la celebración de la Eurocopa promueve el sentimiento europeo, porque representa una ocasión para que los ciudadanos sientan su pertenencia a Europa. ¿Sucede realmente así o, por el contrario, se refuerza la identidad nacional?

Para cualquier jugador es un privilegio participar en un gran torneo como una Eurocopa o un Mundial. Lo vivimos como una fiesta, que es como creo que se tiene que ver un acontecimiento como éste. Las consideraciones políticas tienen que quedar al margen y competir siempre dentro de la deportividad.

Si los 27 Estados miembros de la UE hubieran participado de manera conjunta en las Olimpiadas de Pekín, se habrían conseguido 280 medallas; más que las ganadas por los Estados Unidos y la China juntos. ¿Teniendo en cuenta que los deportes fomentan la identidad, qué opción deportiva habría para fortalecer la identidad europea?

Precisamente creo que los Juegos son el mejor ejemplo de que se tiene que fomentar esta deportividad y esta unión de los pueblos.